Amamos Argentina
12/08/2026 | 19:45 | Este viernes y sábado, se hará la tercera edición de la gala en el Palacio Libertad de Buenos Aires. Tres de los que cautivarán al público con su danza -Matías Oberlin, Emiliano Torres y Lucas Erni- dialogaron con Cadena 3.
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Bailan durante todo el año en algunos de los escenarios más prestigiosos del mundo, pero pocas veces tienen la oportunidad de hacerlo frente a sus familias, amigos y al público que los vio crecer. Esa es la esencia de “Repatriados”, la gala que reúne en Buenos Aires a destacados bailarines argentinos que desarrollan sus carreras en el exterior.
La tercera edición tendrá lugar este viernes 14 y sábado 15 de agosto, a las 20, en el Palacio Libertad, con entrada gratuita y reserva previa. Antes de las funciones, Matías Oberlin, Emiliano Torres y Lucas Erni visitaron los estudios de Cadena 3 en Buenos Aires y hablaron sobre el desafío de construir una carrera lejos de casa y la emoción de regresar al país para bailar.
Los tres representan distintos recorridos de una misma tradición de artistas argentinos con proyección internacional. Oberlin, santafesino, es primer bailarín del Ballet de Hamburgo; el entrerriano Torres también integra esa compañía alemana, mientras que Erni, nacido en Santa Fe, desarrolla actualmente su carrera en el Ballet am Rhein de Düsseldorf, después de haber pasado por compañías como el Ballet del Sodre y el San Francisco Ballet.
Para quienes dejaron el país siendo muy jóvenes, “Repatriados” tiene un significado que va más allá de una nueva función. Torres contó que emigró con apenas 14 o 15 años y que durante mucho tiempo no volvió a presentarse ante el público argentino.
“Es especial poder volver y bailar para el público argentino. Desde que me fui con 14 o 15 años no lo había vuelto a hacer hasta la primera edición de Repatriados. Esa fue mi primera oportunidad de volver a bailar en Argentina”, relató.
La distancia también modifica la relación con el país. Durante la charla, Oberlin resumió esa sensación al señalar que volver siempre genera “una emoción grande” y que “cuando uno se va, aprecia mucho más” las costumbres y aquello con lo que creció. Para el bailarín, poder reunir nuevamente en su tierra a artistas argentinos que trabajan en el exterior es “maravilloso”.
Y el regreso tiene además destinatarios concretos. Oberlin contó que desde San Jerónimo Norte, su pueblo natal en Santa Fe, familiares y conocidos viajarán especialmente a Buenos Aires para verlo bailar. “Es la única opción que tienen nuestras familias de vernos bailar. Está bueno que pasen estas cosas para que la familia, los amigos y la gente que nos siguió durante la carrera puedan ver nuestro proceso”, explicó.
Durante la entrevista, los bailarines compararon algunos aspectos de su profesión con el deporte de alto rendimiento. La carrera sobre los escenarios es relativamente corta y, para quienes aspiran a ingresar en las grandes compañías internacionales, muchas veces las decisiones determinantes llegan durante la adolescencia.
“Si queremos ir a Europa o a Estados Unidos a buscar oportunidades, tenemos que hacerlo desde muy chicos. Yo me fui con 14 o 15 años de mi casa, solo, a Estados Unidos a estudiar”, recordó Torres. El cambio implicó enfrentarse a un idioma desconocido, una nueva cultura y un entorno completamente diferente, aunque también abrió oportunidades decisivas para su carrera.
Los caminos de los tres reflejan esa experiencia. Oberlin continuó su formación en la Escuela del Ballet de Hamburgo y se incorporó profesionalmente a la compañía en 2014, hasta alcanzar la categoría de primer bailarín en 2023. Torres se formó en la escuela del Houston Ballet antes de ingresar al universo profesional de John Neumeier en Hamburgo, mientras que Erni construyó una extensa trayectoria internacional después de iniciar sus estudios en Santa Fe.
La presencia argentina en el ballet internacional, aseguran, está lejos de ser excepcional. “En cualquier compañía que vayas en el mundo siempre vas a encontrar un argentino por ahí”, señalaron durante la conversación.
Para Lucas Erni, esa presencia en escenarios internacionales significa también representar una forma argentina de vivir el arte.
“Es un gran orgullo llevar Argentina, nuestros pueblos, nuestras familias, nuestra identidad; llevar la bandera argentina, la pasión que tenemos, el amor por lo que hacemos y el sacrificio”, expresó. Según explicó, esa manera de afrontar la profesión termina diferenciando a los bailarines argentinos cuando trabajan en compañías integradas por artistas de distintas partes del mundo.
El intercambio, además, funciona en ambas direcciones. Vivir y trabajar en Europa les permite absorber lenguajes, experiencias y formas de creación provenientes de distintas culturas para luego traer parte de ese aprendizaje al país. Erni definió ese rol como el de un “conector”, pero “sin dejar de ser quiénes somos ni de dónde salimos”.
Por eso describió el regreso como una fiesta: la posibilidad de volver a sentir al público argentino, reencontrarse con familiares y amigos y bailar ante las personas que siguieron sus carreras desde lejos.
La gala, dirigida por Patricio Di Stabile, busca mostrar además la diversidad de lenguajes que atraviesan hoy al ballet. El programa combina piezas clásicas, neoclásicas y contemporáneas, desde fragmentos de “El Corsario” y “La Bella Durmiente” hasta obras con música de Gustav Mahler, Leonard Bernstein y Beethoven.
“Lo que sea música se puede bailar. Eso es lo lindo de la técnica clásica: uno puede hacer ballet clásico, neoclásico, contemporáneo o el género musical que le guste. Es el cuerpo el que se mueve y, cuando tenés la forma de hacerlo, no hay límites”, explicó Oberlin durante la entrevista.
El espectáculo incluye también a “Futuriados”, jóvenes estudiantes argentinos que actualmente se forman en el exterior, creando un puente entre quienes ya consolidaron sus carreras internacionales y una nueva generación que comienza a recorrer el mismo camino.
El vínculo con Argentina tampoco termina necesariamente cuando baje el telón. Los bailarines plantearon la posibilidad de que, una vez terminada su etapa profesional sobre los escenarios, parte de todo lo aprendido en el exterior pueda regresar definitivamente al país.
Uno de ellos incluso mencionó un sueño personal: abrir algún día una escuela de ballet en Argentina, especialmente ante la menor cantidad de oportunidades de formación que existen en distintas ciudades del interior. “Repatriados” representa, en ese sentido, una manera de recuperar contacto con el país y comenzar a imaginar otros proyectos para el futuro.
La tercera edición de “Repatriados, Gala de Ballet” se realizará este viernes 14 y sábado 15 de agosto, a las 20, en el Palacio Libertad. La actividad es gratuita y requiere entrada, que puede reservarse de manera virtual a través del sitio oficial del espacio hasta agotar el cupo. También habrá una cantidad limitada de localidades disponibles en boletería el mismo día de cada función.
Entrevista de Amamos Argentina
¿Qué es “Repatriados”? Es una gala que reúne a destacados bailarines argentinos que desarrollan sus carreras en el exterior.
¿Quiénes participan en la gala? Participan Matías Oberlin, Emiliano Torres y Lucas Erni, quienes han desarrollado sus carreras en compañías internacionales.
¿Cuándo y dónde se llevará a cabo? La tercera edición se realizará el viernes 14 y sábado 15 de agosto, a las 20, en el Palacio Libertad.
¿Cómo se puede asistir al evento? La entrada es gratuita con reserva previa a través del sitio oficial, y también habrá localidades limitadas en boletería el mismo día.
¿Por qué es importante para los bailarines? Permite a los bailarines argentinos regresar y presentarse ante el público que los vio crecer, conectando con sus raíces y experiencias.